Fue el 27 de junio de 2006 cuando los galos, al mando de Raymond Domenech, mandaron para casa a los españoles (3-1) en partido de octavos de final. España, que había hecho una buena primera fase, cayó con estrépito ante el primer enemigo de enjundia que se le cruzó en el camino y la eliminación provocó una catarata de críticas que estuvo a punto de costar la destitución del técnico, Aragonés.
Un año, siete meses y diez días después, los dos combinados se baten de nuevo, esta vez en duelo amistoso, aunque revestido de la importancia que siempre rodea a un combate entre ambos.
Francia será para Luis el primer experimento importante para comprobar si sus "jugones" tienen la misma eficacia ante un enemigo de igual o superior categoría. Eso, añadido al ánimo de revancha que habrá entre los internacionales de Aragonés, convierten el envite en interesante.
En la selección, no obstante, los problemas han llegado también en esta cita. Primero fue el amago del propio Luis de dimitir si la Federación nombraba a su sustituto antes de la Eurocopa y después las bajas de Arbeloa y David Silva, que fueron citados estando ya lesionados, lo que puso en entredicho la coordinación que debe de existir entre el técnico y sus asesores.
Aragonés confirmó en Málaga su intención de no pasar por alto una posible confirmación de su sucesor antes de viajar a Austria. "Nunca he visto a una selección con dos entrenadores. Lo lógico es que primero me echen y luego contraten a uno nuevo", dijo el entrenador a su llegada a la capital andaluza.
Han sido obstáculos en una convocatoria diseñada para preparar la importante competición del próximo junio. Luis dispondrá de pocas más antes del verano, por lo que debe exprimir al máximo cada ocasión que se le presente. Un triunfo ante los franceses podría enterrar los problemas surgidos en los días previos, pero una mala actuación en forma de derrota añadiría sal a la herida.
El seleccionador francés, Raymond Domenech, confía en el "bloque de Hannover", pues nueve de los diez titulares de aquel encuentro siguen siendo pesos pesados en su lista.Sin Zinedine Zidane ni Fabian Barthez, los dos únicos que abandonaron la selección y el fútbol tras el Mundial germano, Francia ha seguido confiando en aquel conjunto.Bajo los palos, Gregory Coupet se ha afianzado como sustituto del mítico Barthez, pero la ausencia de Zinedine Zidane, uno de los mejores de la historia francesa, parece más compleja de cubrir.
El encuentro, aunque amistoso, tiene la relevancia de medir a España ante un enemigo de primera línea, de saber si los de Luis están preparados para afrontar grandes retos, por lo que no faltan alicientes.