El declive del mercado laboral ha encendido todas las alarmas cuando apenas falta un mes para las elecciones. Se sabía ya desde hace diez días, por el Instituto Nacional de Estadística, que la economía española destruyó empleo en el último trimestre de 2007 por primera vez en cinco años, debido al brusco frenazo de la actividad, que se ha dejado sentir sobre todo en el sector inmobiliario. Y el paro, que ya ofrecía síntomas de deterioro desde hace meses, empieza a dispararse de forma vertiginosa, a un ritmo desconocido en la historia más reciente, según los registros de enero de los Servicios Públicos de Empleo (SPE, antes Inem). Una circunstancia que, si se mantiene, amenaza con castigar el consumo de las familias -que ya ha limitado su crecimiento para hacer frente a sus elevadas hipotecas- y con alumbrar una crisis de cierta magnitud.
Las listas del paro crecieron en enero en 132.378 personas; cifra sin precedentes -por negativa- en las estadísticas disponibles. Esa cantidad dobla con holgura la registrada en el mismo mes del pasado ejercicio -59.635 desocupados-, supera la suma de los dos precedentes en ese periodo y equivale a que la friolera de 4.270 personas se han apuntado a demandar un puesto de trabajo al día, incluidos los festivos.
Esos números, que el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, no tuvo más remedio que calificar como «muy malos», evidencian que el parón de la economía es más preocupante de lo que se pensaba y que, además, sus efectos se han trasladado al mercado de trabajo con mayor rapidez y virulencia de lo que cabía temer. La cifra de desocupados inscritos en los registros oficiales era al acabar el mes de 2.261.925, la más abultada desde que José Luis Rodríguez Zapatero llegó al poder.
Fue el propio ministro quien no dudó en atribuir el incremento del paro a la crisis inmobiliaria. Los datos conocidos ayer indican al respecto que el desempleo creció en la construcción en 8.930 personas en enero y que en los servicios lo hizo en casi cien mil. Es en este apartado, al que pertenecen actividades inmobiliarias diversas, en donde habría que buscar la incidencia de la crisis de ese sector en el mercado de trabajo.
Y de que las cosas van mal da fe también que se firmaron menos contratos que en el mismo mes de 2007. Exactamente un 4,3%menos, un descenso nada habitual en términos interanuales.
Otro hecho a destacar es que el alza del paro se ceba de forma especial en los inmigrantes, que rebasan ya los 240.000 inscritos en el SPE, tras crecer en enero el 13,6%, el doble que la media nacional, y el 38,5% en un año, frente al 8,6% global.
País Vasco
El País Vasco presentó uno de los peores balances del mes, con un alza del paro del 9,13%, para alcanzar los 81.393 desocupados, frente a una subida del 6,22% en España. Sin embargo, el crecimiento en los últimos doce meses fue de sólo el 0,88%, uno de los mejores. En la afiliación a la Seguridad Social el comportamiento también fue ligeramente más favorable que en el conjunto del país, con un descenso del 0,38% en el mes y una subida del 2,32% en el año.
En un intento de restar trascendencia a la noticia, la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que se trata de «algunos datos coyunturales» que están siendo utilizados por la oposición para intentar hacer creer que la economía «no va bien».
El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, no dejó pasar la ocasión. Calificó de «drama» la evolución del empleo y denunció que, «por no haber hecho nada» el Gobierno del PSOE, se ha llegado al peor dato de «los últimos 24 años».
Plan urgente
La subida del paro de enero tuvo, además, un revés añadido: la caída de las cifras de la afiliación a la Seguridad Social. El descenso, de casi 85.000 personas, no fue suficiente para ensombrecer la buena evolución que ha tenido en el último año, en el que los cotizantes han crecido en 354.000, hasta alcanzar los 19.111.058.
El Gobierno quiere poner en marcha medidas urgentes que le permitan mejorar estos registros durante febrero, de tal forma que pueda presentar al electorado el 9 de marzo una situación menos sombría. El ministro Caldera quiere negociar un plan con patronal y sindicatos para este mismo mes que facilite reinsertar a las personas que abandonan el mercado laboral. «En febrero los datos ya no serán tan malos y se comenzará a volver a una senda de normalización», vaticinó ayer.